La superioridad de los crossmen africanos molesta a Europa

Los atletas de cross-country europeos estaban deprimidos. Parecía que no tenía sentido correr, ya que los atletas africanos ganan metódicamente casi todas las medallas. Pero su Federación Internacional ha imaginado un desfile, gracias al cual solo tendrán que salir a tiempo …

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) elimina el World Cross Challenge, en el que el dominio de los atletas africanos se vuelve vergonzoso. Al mismo tiempo, se creó un circuito reservado para los europeos. Así, los países europeos pretenden reaccionar ante la disminución del interés en esta competición, debido – creen – al monopolio de la victoria ejercido por los africanos.

Esta dominación es evidente cuando lees las figuras de la última cruz mundial, organizada en Vilamoura, España. Hay seis categorías: cruz corta, cruz larga y cruz junior, para ambos sexos. Si consideramos los diez primeros lugares en cada uno de ellos, vemos que de 60 lugares, 51 están ocupados por africanos. Y de los 9 europeos restantes, dos de ellos son exmarroquíes naturalizados, uno belga (Mohamed Mourit) y el otro francés (Abdellah Behar).

Pero la desaparición del World Challenge, revelada en abril por el diario deportivo español Marca, va acompañada de una creación con unas reglas poco habituales por decir lo mínimo. La asociación europea, “solicitada” por distintas federaciones, ha programado un Circuito Europeo a partir de la próxima temporada en el que se permitirá la participación de deportistas africanos, pero donde solo los europeos podrán sumar puntos y recibir premios.

Tierra de acogida

Una decisión dura, cuando sabemos que más allá de las estructuras de entrenamiento y la supervisión, los talentosos deportistas africanos buscan en los países industrializados la emulación y las competiciones que carecen en casa.

Estas nuevas reglas del juego no serán tan fáciles de implementar, porque el número de naturalizaciones sigue aumentando. La Federación Internacional de Atletismo solo recibiría unas 15 solicitudes cada año. Pero para evitar abusos, había adoptado en el congreso que se reunió en Sevilla antes del inicio de los últimos campeonatos un endurecimiento del reglamento, exigiendo a las personas naturalizadas haber residido de uno a tres años en su país de adopción. Es de esperar que Francia, uno de los pocos países que abre sus campeonatos nacionales a los licenciatarios extranjeros de sus clubes, así como a los extranjeros que pasan, sepa cómo hacer valer su principio de “tierra acogedora”.

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