¿Quiere el gobierno de Abiy Ahmed silenciar un drama humanitario?

Abiy Ahmed
Primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed

En las últimas semanas, la ONU y las ONG han estado denunciando una situación de hambruna en Tigray que corre el riesgo de extenderse a otras provincias etíopes. Pero el régimen de Addis Abeba persiste en rechazar las alertas lanzadas por estas organizaciones cuya objetividad cuestiona, como lo había hecho hace unos meses sobre la presencia y abusos de las tropas eritreas en territorio etíope, antes de retirarse. ¿Etiopía está tratando de encubrir un drama humanitario?

¿Qué está pasando realmente en Tigray? Ésta es la pregunta que, lógicamente, merece ser planteada tras las alertas lanzadas por la ONU y ONG internacionales sobre la hambruna que ya está afectando a Tigray, y que amenaza con extenderse a otras provincias etíopes, y el rechazo categórico a la potencia etíope que cuestiona el transparencia del enfoque de estas organizaciones.

De hecho, sumida en un conflicto interminable iniciado por el poder de Addis Abeba contra el TPLF, el partido en el poder en Tigray, la provincia estaría fuertemente amenazada por el hambre. Según la ONU y las ONG, más de 350.000 personas ya se encuentran en situación de hambruna en Tigray. El riesgo de hambruna también pesa sobre “dos millones de personas en las regiones de Tigray, Afar y Amhara”, añadió Mark Lowcock, subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, ante el Consejo de Seguridad este martes.

Al final de la reunión del Consejo de Seguridad en la que había participado, el embajador de Etiopía ante la ONU, Taye Atske Selassie Amde, protestó contra las palabras de Mark Lowcock: “No estamos de acuerdo categóricamente con esta valoración” realizada por la ONU el hambruna. El diplomático critica a las Organizaciones por no haber recolectado los datos en los que se basan sus conclusiones de manera “transparente e inclusiva”.
Mejor aún, Taye Atske Selassie Amde critica el hecho mismo de que el Consejo de Seguridad esté abordando el tema de Tigray, un tema que no está en su agenda y que, además, se inscribe en la política interna de Etiopía, recordando así a Naciones Unidas uno de sus principios fundamentales. Frente a dos posiciones diametralmente opuestas sobre una misma cuestión, tenemos justificación para preguntarnos qué está pasando realmente en Tigray, sobre todo desde el estallido de la guerra en noviembre de 2019, el acceso a la información se ha vuelto muy difícil. desde el mundo.

En cuanto al conflicto entre éste y Tigray, el régimen del primer ministro Abiy Ahmed se ha acostumbrado a negar lo obvio, cuando no le conviene. Recordamos, hace apenas unas semanas, que terminó admitiendo, después de meses de negación, lo que las ONG venían señalando durante mucho tiempo: la presencia de tropas eritreas en territorio etíope. ¿Está el gobierno etíope tratando de encubrir un drama humanitario que se desarrolla en su territorio y que ha contribuido a crear?

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