Descubre como recuperar el deseo sexual y salvar su relación

Permanecer enamorado y hacer durar el deseo … Un sueño acariciado por todas las parejas pero que muchas veces se ve frustrado por la rutina y las dificultades de la vida diaria. Tanto es así que la falta de deseo se ha convertido en el mayor problema sexual de las parejas. ¿Cómo cultivarlo y revivirlo cuando se marchite? Veamos a continuación una serie de consejos.

Lo primero, dase tiempo

Hacer que el deseo viva requiere tomarse un tiempo. Es hora de mirarnos, hablarnos, escucharnos y tocarnos. Es hora también de dar rienda suelta a su imaginación erótica, a su fantasía y a jugar con potenciadores sexuales. Todos los escenarios son posibles, con respeto por su pareja, por supuesto, con la única condición de que usted se dé los medios. Entonces, ¿por qué no darse un capricho de vez en cuando con una noche en el hotel, una siesta traviesa o decidir quedarse en la habitación todo el día? A diario, los momentos de intimidad suelen ser escasos. 

Preparar una cita en pareja puede ser muy beneficioso. Es como acostar a los niños temprano o dejarlos al cuidado una noche o un fin de semana. Los niños merecen la mayor atención, pero no todos. Debemos lograr compartimentar. Y exigir respeto a su intimidad. Por último, los padres no deben perder de vista el hecho de que también son pareja… de amantes.

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Pregúntese sobre su sexualidad

Cuando el deseo desaparece, rápidamente se tiene la impresión de que su pareja está viviendo sus últimas horas. Inevitablemente, cada uno luego abruma al otro con reproches: «Ya no me prestas atención», «Sólo piensas en tu trabajo», «Estás cansado todo el tiempo»… Pero tenga cuidado de no sentirse culpable. 

Así que comenzamos por cuestionar nuestra propia inversión sexual: ¿cuál es nuestro papel en la rutina sexual que se ha afianzado? ¿Sabemos cómo expresar nuestros deseos? Depende de cada miembro de la pareja crear su propia cultura erótica, cultivar su imaginación, su sensualidad, invitar al juego, sorprender con algún juguete sexual de Plátano Melon sex shop y la fantasía en el dormitorio (¡y en otros lugares!) …. Recuerda que el deseo es contagioso, ¡y qué agradable es dejarse conquistar por el deseo de tu amad@!

Acepte los altibajos

«Ya no quiero a mi pareja», «Hace meses que no hacemos el amor»… Si, en el momento de la unión, nuestro corazón y nuestro cuerpo están trastornados y nuestro deseo bajo mínimos… Esto lamentablemente tiene una tendencia a erosionarse con los años. Échele la culpa a la rutina que se acaba asentando, al peso de la vida cotidiana, pero también a este sentimiento de seguridad emocional que poco a poco se antepone al miedo a perder al otro, reduciendo la intensidad y la pasión de los inicios.

La frustración y la curiosidad son, por tanto, las palabras clave para mantener el deseo. Pero incluso con toda la atención y vigilancia imaginables, es imposible desear al otro de forma permanente. En cuestión: la esencia misma del deseo. Por definición, es voluble, impredecible, intermitente. 

¡Qué importante es recordar esto en tiempos de “calma absoluta” que atravesamos con amargura y tristeza! Porque a menudo, nuestro primer instinto es cuestionar a la pareja: ‘Si nos queremos menos, ¿nos seguimos amando?’. El hecho de que la libido a veces parezca apagada no significa necesariamente que el amor también lo esté. 

El deseo por el otro no se limita al dominio sexual. También es apreciar, buscar su compañía, disfrutar hablando con él, estar cerca de él, estar juntos solo por diversión… Así que sí, a veces el deseo duerme. ¿Y si la clave para hacerlo durar fuera admitir que tiene sus estaciones y aceptar, a veces, su hibernación, siempre que no dure para siempre?

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Siga haciendo el amor de verdad

Diariamente, los obstáculos para una vida sexual satisfactoria son innumerables. Sin embargo, a pesar del cansancio, los problemas, los hijos o incluso los conflictos, es importante no dejar nunca de hacer el amor. Pero el acto debe tener un significado real de intercambio amoroso y emociones. De lo contrario, sigue siendo mecánico y hacemos el amor para cumplir con una norma. »En particular cuando la vida diaria es difícil, la sexualidad permite encontrar al otro, relajarnos juntos y fortalecer el vínculo que nos une a él. E incluso puede llegar a ser un aliado en tiempos de crisis, un lugar de reencuentro, de reconciliación sobre la almohada.

Pero no siempre es fácil mantener el impulso, incluso cuando la pareja está bien. ¿Enemigo número 1? Pereza sexual. Pasividad. Los mismos gestos, los mismos escenarios, repetidos sin cesar. Esta habituación al otro que acaba debilitando las sensaciones. A pesar del paso del tiempo, “hay que saber estar disponible para los demás, escuchar sus deseos y sentir el placer genuino de hacer el amor”. 

Cualquier simulación es una bomba de tiempo, que tarde o temprano puede causar un gran daño. ¿El secreto de las parejas a largo plazo? Solo tienen un gesto, una mirada para intercambiar, para despertar el deseo en su pareja. Pero también sepa asombrar, sorprender, desorientar, para mantener viva la llama.

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