Zambia quiere prevenir el sida sin demonizar a sus víctimas

SIDA (ilustración)
SIDA (ilustración)

A pesar del gran número de pacientes, el SIDA sigue siendo una enfermedad vergonzosa. Los médicos están desarrollando estrategias que tienen en cuenta este contexto.

Zambia, muy gravemente afectada por la pandemia del sida, es también una de las punteras de la lucha contra la enfermedad en el sur de África, aunque su renta anual per cápita es también una de las más bajas de la región. Las cifras epidemiológicas son explícitas incluso en su imprecisión: en Lusaka y en el distrito de Kapiri Mposhi, del 20 al 50% de los hombres y mujeres de 25 a 35 años son seropositivos.

Fue en Lusaka donde se llevó a cabo la XI Conferencia Internacional sobre el SIDA y las ETS en África del 12 al 16 de septiembre de 1999. Sin embargo, uno de los desafíos que enfrentan los médicos y trabajadores de la salud en Zambia para promover la prevención es la demonización de las víctimas. El SIDA todavía se presenta como una enfermedad «vergonzosa» y vergonzosa, cuya realidad debe disfrazarse, aunque afecta a una gran proporción de la población.

Como indica un grupo de investigadores autor de un estudio publicado en el Boletin informativo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de 1999, «En Lusaka, hay equipos especializados que visitan a personas con VIH, pero muchos de ellos se muestran reacios a buscar esta ayuda, debido al estigma que rodea al VIH». . Romper el silencio sobre él y los modos de transmisión de la enfermedad es, sin embargo, la única forma de detener este flagelo mortal, evitando que sea demonizado irracionalmente.

El riesgo de amamantar

Es por ello que, según información recogida hoy por la agencia PANA, el administrador del departamento de Chililabombwe, señor Moses Mumba, exigió la máxima discreción al personal de salud sobre la identidad y condición de las víctimas de la enfermedad. siendo esta confidencialidad una condición para que observen las reglas de precaución imprescindibles para evitar la propagación del virus.

Esto incluye, según él, proteger a las madres que no amamantan a sus hijos por ser portadoras del virus: revelarles la causa por la que abandonan la lactancia materna podría disuadirlas de dejarla riesgo de precipitar la contaminación de los lactantes sanos.

Más allá de esta necesaria discreción del personal de enfermería, también es fundamental que se lleve a cabo un trabajo de información completo sobre la naturaleza de la enfermedad, el riesgo fatal que supone, así como sobre los medios de protección frente a ella.

Para más información : Anne Winter, ONUSIDA, teléfono móvil en Lusaka, (+260 1) 777.740, Lisa Jacobs, ONUSIDA, Ginebra, (+41 22) 791.3387 o Michel Aublanc, Conseils Relations Presse, París, (+33) (0) 1.69.286.286 , teléfono móvil (+33) (0) 6.08.719.795.

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